Los seguros existen porque tanto a nivel personal como profesional, el riesgo es parte de nuestras vidas. Las compañías aseguradoras nos permiten transferir ese riesgo a un tercero, la propia compañía, a cambio del pago de una prima. De esta forma, en el caso de que ocurra una contingencia, como un accidente de tráfico o un incendio en casa, no somos nosotros los que cargamos con el pago de los daños, sino que es la compañía aseguradora la que indemniza total o parcialmente dicho daño.

El seguro es, por tanto, un contrato mediante el cual, a cambio de una prima, un asegurador se compromete, en caso de que se produzca una contingencia o un siniestro, a indemnizar a un tercero. Para no perdernos en el lenguaje de los seguros, bastante complejo en ocasiones, vamos a repasar algunos términos.

Principales conceptos de los seguros

  • Prima: es el precio del seguro, es decir, lo que pagamos por estar asegurados.
  • Póliza: es el documento que refleja las condiciones del contrato entre el asegurador y el asegurado.
  • Asegurador: es la compañía que nos vende el seguro.
  • Asegurado: es la persona expuesta al riesgo, el cual puede recaer sobre la propia persona o sobre su patrimonio.
  • Tomador: el que contrata el seguro y paga la prima.
  • Beneficiario: la persona que recibe la contraprestación pactada en el contrato.
  • Suma asegurada: es la cantidad máxima de indemnización a pagar en el caso de que tenga lugar un siniestro asegurado.
  • Contingencia o siniestro: es la circunstancia prevista y asegurada en la póliza.
  • Cobertura: es el riesgo cubierto por la póliza.

Los seguros se clasifican en dos grandes bloques: los seguros de personas y los seguros contra daños. Dentro de los seguros de personas, los más importantes son los de vida, que son aquellos que se contratan para disminuir el impacto económico de ciertos acontecimientos sobre la vida de las personas. También existen otros seguros de personas, siendo los mas populares los de accidentes, los de enfermedad, los de asistencia sanitaria y los de decesos.

En el segundo bloque, el de los seguros contra daños, el seguro recae sobre los bienes o sobre el patrimonio de las personas. Los más importantes son tres:

  • Seguro de hogar: cubren los daños materiales en el hogar, así como la responsabilidad civil originada por daños o lesiones que se puedan causar a otras personas o sus bienes desde la vivienda del asegurado.
  • Seguro obligatorios de motor: cubren los daños causados por el conductor a terceros, independientemente de quién sea el propietario.
  • Seguro de responsabilidad civil: protegen el patrimonio de las personas por la responsabilidad que pudiera derivarse por daños y perjuicios a terceros.

Ahora que disponemos de toda esta información, la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿tenemos el seguro más adecuado para nuestro caso?

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